Llévame a casa
Mundial 2026, Día 21
Apenas terminado el partido entre Estados Unidos y Bosnia y Herzegovina empezó a sonar una canción en el Levi´s Stadium que me parecía rara por el ritmo, ya que era una balada de música country, algo curioso teniendo en cuenta que se estaba viviendo un momento de festejo por el pase de uno de los países anfitriones a octavos de final. Uno esperaría un rock intenso -como alguna de Bon Jovi, que siempre están sonando- o incluso una canción de pop pegadiza. Pero al llegar al estribillo empezó a cobrar sentido el porque de esa melodia: los hinchas estaban cantando “Take me home” de John Denver. Le estaban diciendo a la Copa Mundial que se la querían llevar a casa, algo similar al “It´s coming home” de los ingleses.
Posiblemente muy poca gente pudo haber esperado el nivel que están mostrando las escuadras norteamericanas en el torneo.
La México de Javier Aguirre llegaba envuelta en muchas dudas, algo que incluso hizo que fuese un suplicio jugar de local ante el permanente estado de reclamación por parte de la hinchada. Los resultados, tanto en la Copa Oro 2023 como en la Copa América 2024, habían derivado en una frustración tan grande que provocó varios cambios de seleccionador hasta llegada del Vasco, quien fue el que puso un poco de orden en la casa.
Empezó por lo básico: poner el inodoro en el baño y la cama en la habitación y así la historia fue cambiando de forma gradual, ganando en el proceso tanto la Copa Oro como la Nations League en el 2025, trayendo paz y, de paso, ayudando a los jugadores a creer que se podía ir un poco más allá.
Las lesiones, en la previa, parecían no ayudar. Además, el equipo parecía depender mucho del nivel con el que llegase Raúl Jiménez pero lo cierto es que la gran figura del equipo resultó ser el colombiano nacionalizado Julián Quiñones, una de las estrellas del torneo.
Hasta ahora se han mostrado como una selección que hace del balón un culto, tocando mucho y mostrando una gran destreza técnica, sobre todo porque el grupo se muestra con muchísima confianza al jugar como locales. Esa puede ser su arma letal para poder dar el golpe ante Inglaterra y volver de esta forma a unos cuartos de final, instancia que no pisan desde 1986. Aunque ya haber superado el primer partido de eliminatorias desde esa fecha es una mochila con la que ya no cargarán más los jugadores, algo que los puede hacer más peligrosos aún.
La Canadá de Jesse Marsch es una versión 2.0 de lo que venía mostrando la escuadra en los últimos años. Ahora sus jugadores no solo llegaron al Mundial con cuatro años de experiencia encima, si no que además pudieron disputar amistosos ante buenas selecciones que le permitieron ir puliendo la idea.
El objetivo era más modesto, ya que con ganar su primer partido en la historia del torneo y avanzar hasta 16avos podrían darse por satisfechos. Pero su debut triunfador resultó ser la una verdadera masacre (le hicieron seis a Qatar, pero tranquilamente pudieron haber llegado a la decena) y eso los llenó de un espíritu que les dio el impulso para buscar dar un golpe más. No pudieron ante Suiza en un encuentro parejo y ante Sudáfrica el marcador no se condice con lo visto en la cancha, ya que merecieron triunfar sin sufrir hasta el final.
La selección del ex líder del proyecto Red Bull ataca de forma rápida, apostando siempre por el robo rápido del balón tras una presión intensa. A diferencia del Tri ellos no tienen problemas en ceder la pelota, porque saben que en el momento en el que la recuperen generarán peligro. Ya dieron una demostración en la Copa América 2024 de que pueden jugar ante cualquiera y ahora tendrán su escala más dura ante Marruecos.
Y luego está la Estados Unidos de Mauricio Pochettino, que es la que tuvo (a mi entender) la fase de grupos con los rivales más complejos pero así y todo no se amilanó. También era un equipo que llegaba envuelto en dudas después de la decepcionante presentación en la Copa Oro 2023 y, sobre todo, de la pobrísima Copa América 2024. Pero tras unos buenos últimos amistosos la moral fue subiendo y todo explotó en el torneo con un fútbol de alto vuelo que, por momentos, ha sido de lo mejor del campeonato. El problema será afrontar el siguiente partido (ante Bélgica) sin Folarin Balogun, una de las grandes figuras y que fuera expulsado ayer. Aunque tiene armas para aspirar a llegar a cuartos de final.
Sea cual sea el resultado en octavos de final los tres locales pueden darse por satisfechos, ya que han superado las espectativas previas. Sin embargo, han llegado hasta aquí siendo de las mejores selecciones del torneo, por lo que todavía pueden aspirar a dar algunos pasos más. El sueño de traer la copa a casa será grande de momento. ¿Pero por qué no soñar?
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